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01 de octubre, 2017

Abuk ahora sonríe, juega y va a la escuela en Sudán del Sur

Abuk es una niña más de 10 años. Va a la escuela, sonríe y juega. Nadie diría que durante unos meses estuvo viviendo con una bala alojada en una de sus piernas. Su madre y ella se salvaron de milagro.

Abuk es una niña más de 10 años. Va a la escuela, sonríe y juega. Nadie diría que durante unos meses estuvo viviendo con una bala alojada en una de sus piernas. Su madre y ella se salvaron de milagro. La familia vivía en Bor, pero una noche dos hermanos y el padre fueron asesinados. Abuk y su madre huyeron y llegaron hasta la misión salesiana de Gumbo, en la capital del país.

La pequeña fue operada gracias a los misioneros salesianos y hoy salta y corre como cualquier niña de su edad. Madre e hija están agradecidas a la comunidad salesiana que les ha devuelto la sonrisa. La misión Don Bosco ha acogido a más de 18.000 personas desde que comenzaron los combates en 2013. Desde entonces, cada semana se realiza una distribución entre las familias desplazadas. Para los niños se distribuye leche y ya se han repartido más de 1.500 kits de higiene con jabón, cepillos, pasta de dientes, un cubo, entre otras cosas. Además, junto a la ONG local Health Link, se ha puesto en marcha un centro de respuesta y tratamiento del cólera para prevenir esta enfermedad y para que las personas conozcan mejor los síntomas y los riesgos de contraerla.

En la misión Don Bosco, además, trabajan las misioneras salesianas que se preocupan por la mejora en la alimentación de madres y menores. “En un fin de semana pesamos a más de 250 niños y niñas. Ninguno estaba en el peso de un niño sano, pero muchos estaban en una situación crítica. A ellos les damos suplementos de vitaminas y leche”, explica la hermana Lourdes. “No sólo ayudamos a las personas a sobrevivir. Llegan buscando un refugio y seguridad, pero hay muchas heridas que hay que curar y no sólo físicas”, explica David Tulimelli, misionero salesiano en Gumbo. “Realizamos talleres con ellos para superar los traumas, les damos herramientas para que puedan reconstruir sus vidas, damos educación a los niños y niñas. Queremos ayudarles a que rompan el ciclo de pobreza que la violencia y la guerra han traído”, añade.

Fuente: Misiones Salesianas

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