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15 de noviembre, 2017

Desayunador “Padre Chava”: el café caliente que salva vidas

Este espacio salesiano de México recibe a migrantes y personas sin hogar y no sólo les da alimento, sino también oportunidades de vida.

Este espacio salesiano de México recibe a migrantes y personas sin hogar y no sólo les da alimento, sino también oportunidades de vida. Tijuana es una ciudad de México que limita con otra de Estados Unidos, San Diego. Por eso es común ver a muchos migrantes recorriendo sus calles. Muchos de ellos se encuentran sin oportunidades, sin familia ni trabajo. Así se suman a otros tantos que ni siquiera cuentan con un hogar y pasan sus días y noches en la calle. Pero en Tijuana hay más. También hay esperanza, educación, formación, contención. Hay impulso de vida e igualdad. Y lo curioso es que todo eso se puede encontrar en un solo lugar. Desde hace más de 17 años, el Desayunador “Padre Chava” nunca cierra sus puertas mientras haya una necesidad tocando el timbre. Este espacio forma parte del Proyecto Salesiano Tijuana y es un lugar donde cientos de migrantes y personas en situación de calle pueden hospedarse y alimentarse. Los números hablan por sí solos: cada día entre 900 y 1.200 almuerzos se sirven en el Desayunador. Pero hay más. Allí los que asisten encuentran un lugar donde descansar, sobre todo para pasar las noches protegidos y abrigados. ¿Más? Claro. La higiene es otra de las prioridades del Desayunador y allí la vida saludable y el cuidado del cuerpo nunca dicen ausente. Este centro salesiano, además, brinda apoyo psicológico para quienes lo requieran y tiene un equipo administrativo que ayuda a realizar trámites, como puede ser la obtención de los documentos de identidad de los migrantes que no disponen de él. Pero no termina ahí, ya que también tiene redes de comunicación con las empresas y organismos de la ciudad para ayudar a la inserción laboral de quienes están desempleados. En situaciones de catástrofe el Desayunador aumenta su asistencia y se convierte en refugio para miles de personas. “Padre Chava”… el desayunador donde si pedís el menú podés encontrar algo más que café y medialunas. Descanso, contención, higiene, trabajo. Y donde al final no tenés que decir “la cuenta, mozo”, porque “la casa invita”.

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