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05 de octubre, 2017

El otro Mundial, donde todos clasifican

Sin la fama de Messi y compañía, cerca de 400 jóvenes de Formosa juegan su partido cada día en la Casa María Auxiliadora, donde encuentran contención y cuidado.

Sin la fama de Messi y compañía, cerca de 400 jóvenes de Formosa juegan su partido cada día en la Casa María Auxiliadora, donde encuentran contención y cuidado.

Los flashes de las cámaras y las tapas de los diarios no paran de apuntar a Messi, Icardi y la Selección Argentina. Lejos del primer plano y la primera plana, en Formosa un grupo de jóvenes reciben comida, educación, formación y recreación en la Casa María Auxiliadora.

Son casi 400 chicos y chicas con sueños en la mochila. El sueño de aprender, el de comer bien, el de tener una cama calentita esperando, el de ser queridos. También el de jugar.

Cada día la pelota rueda y la alegría de estos muchachos y muchachas alza vuelo. Los pases van de un lado, los arqueros se revuelcan atajando, las cabezas impulsan cada centro al fondo de la red. Y todos sonríen y se divierten. Todos se sienten felices.

Mientras cada jugador quiere llegar al torneo más importante del planeta, estos jóvenes tan sólo sueñan con patear un rato la pelota y sentir que son el mejor equipo del mundo.

Pero lo mágico es que lo son. Porque la sonrisa de un chico y una chica cuando hacen un gol y se abrazan con un compañero es el mejor trofeo que cualquiera podría ganar.

Casa María Auxiliadora… o simplemente casa.

Gracias a las ganas y el esfuerzo del Padre Roberto Camusso y sus colaboradores, cada jornada la Casa Salesiana María Auxiliadora abre sus puertas para recibir a sus muchachos y muchachas.

Además del fútbol, allí todos reciben comida y apoyo escolar. Para los más grandes, también, el Centro de Formación Profesional es el lugar donde aprenden carpintería, cocina, informática, electricidad y radio.

Pero por sobre todas las cosas, esta Casa les brinda la contención y el cariño que necesitan para sentirse bien y crecer entre amigos. 400 jóvenes meten su golazo cada día. Ése que significa ser feliz, sonreír y estar sano, aún ante una realidad que no les estira la mano.

El deporte, ¿puede salvar una vida? En la ciudad de Formosa el fútbol, ese idioma universal, día a día ayuda a que así sea.

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