Loading…

NOTICIAS / Acciones sociocomunitarias

14 de diciembre, 2017

Hogares Don Bosco: una casa donde entran todos

En Isidro Casanova, Buenos Aires, “Hogares Don Bosco” es un centro de día para 300 jóvenes en situación vulnerable, donde se forman y reciben contención.

En Isidro Casanova, Buenos Aires, “Hogares Don Bosco” es un centro de día para 300 jóvenes en situación vulnerable, donde se forman y reciben contención.

La madre o el padre lo despiertan a la mañana. El desayuno está preparado y hay que cambiarse para ir a la escuela. Una tostada, un vaso de leche, abrazo y beso a los dos y a salir con la mochila.

Después de clases es hora de volver a casa o, tal vez, salir con los amigos. Pero más temprano o más tarde siempre se vuelve al hogar.

Allí espera la sonrisa de los padres y, mientras se comparte lo que pasó en el día, se avecina la cena para finalmente acostarse a descansar, hasta que ellos vuelven a despertarlo porque, igual que ayer, está el desayuno.

Para muchos jóvenes esta realidad es cotidiana. Pero para muchos otros no. Situaciones familiares poco sanas, entornos de violencia, carencias materiales y afectivas son algunos de los problemas que golpean a cientos de chicos y chicas.

En Isidro Casanova, La Matanza, en la provincia de Buenos Aires, esta realidad se hace viva cada día y tiene desprotegidos y excluidos a muchos jóvenes.

Es por eso que hay unas puertas que se abren de par en par y los invita a pasar. Son las de “Hogares Don Bosco”, el centro de día sostenido por la comunidad Jesús Buen Pastor.

Allí más de 300 chicos y chicas de entre 9 y 14 años encuentran lo que les corresponde: contención, cariño, apoyo, respeto. Una sonrisa de ida y una de vuelta. Un abrazo fraterno que echa a la soledad de patitas a la calle.

Además, los talleres educativos y recreativos sacan lo mejor de cada joven. En Hogares Don Bosco ellos reciben una formación integral donde aprenden contenidos teóricos y prácticos acompañados de valores.

Gracias a eso construyen lazos con sus pares, con los otros muchachos y muchachas que comparten ese espacio con ellos.

Y también, gracias a eso, pueden mejorar las relaciones con sus familias y construir puentes de unión donde todos pueden estar y sentirse mejor.

Por supuesto, en ninguna tarde falta la merienda para recargar pilas y seguir disfrutando el último tirón del día.

Además de todas estas actividades, cuando llega el verano, junto al calor y los mosquitos también llega la colonia.

En esa propuesta los jóvenes disfrutan de actividades recreativas y formativas en un espacio amplio y con las piletas para refrescarse.

Ningún joven debe estar solo, excluido ni desprotegido. Así lo entienden en esta obra salesiana. Sus puertas nunca se van a cerrar mientras haya un chico o chica que merezca una oportunidad.

Otras Noticias