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30 de noviembre, 2017

Si un joven tiene hambre, que sólo sea de gloria

Según datos de la FAO, cada vez más personas pasan hambre en el mundo, pero no por falta de alimentos sino por no tener acceso. ¿Qué podemos cambiar?

Según datos de la FAO, cada vez más personas pasan hambre en el mundo, pero no por falta de alimentos sino por no tener acceso. ¿Qué podemos cambiar?

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) brindó datos sobre hambre y alimentación en el mundo.

¿Qué sucede en el mundo?

815 millones de personas sufren hambre en la actualidad. 38 millones es el número en que aumentó este índice con respecto al 2016.

¿Y en América Latina?

42,5 millones de personas no tuvieron en 2016 alimentación diaria suficiente para satisfacer sus necesidades calóricas básicas. 6% es lo que se incrementó este registro con respecto a 2015 (2,4 millones de personas más) 11,6 millones de personas sufrían hambre sólo en Sudamérica en 2016 según el informe de este año. 5,6% de la población sudamericana constituye ese número. En el Caribe sube al 17,7% del total. Menores de 5 años: 11% sufre desnutrición crónica. Dividido en países, Brasil, Cuba y Uruguay son los que presentan el menor porcentaje de personas subalimentadas (por debajo del 2,5%). Por debajo del 5% se ubican Argentina, Barbados, Chile, México y Trinidad y Tobago. También hay sobrepeso y obesidad 7,4% de menores de 5 años sufre esta problemática (2,5 millones).

“El hambre no es un mal incurable” Esa frase del papa Francisco es una realidad. No es un desastre natural fuera de la voluntad del hombre sino que responde a decisiones humanas y a relaciones entre personas. De hecho, las altas tasas de hambre en el mundo no se deben a falta de alimentos, sino a la imposibilidad de acceso a ellos. Dicho de otra manera: no falta alimento, sino que no está repartido equitativamente. Y así, muchos quedan afuera. Chicos, chicas y jóvenes son los más afectados, tanto en términos numéricos como por la imposibilidad de hacer algo al respecto por ellos mismos.


“La principal causa del hambre tiene que ver con el acceso. Hay suficientes alimentos disponibles, pero las familias pobres carecen de recursos para comprar o producir los alimentos que necesitan”, José Graziano da Silva, director de la FAO.


Es por esta situación que surgen espacios  donde los que no tienen acceso a una alimentación diaria suficiente puedan satisfacer esa necesidad. Pero esto debe ir acompañado de un cambio estructural, fomentando sistemas de producción, por ejemplo en la agricultura , que no deterioren los suelos, no hagan desaparecer la vegetación ni usen productos contaminantes. Así como dar espacio a pequeños y medianos productores, evitar el desperdicio de comida  y lograr que el alimento producido llegue a todos y no sea el privilegio de algunos. “El hambre no es un mal incurable”, pero tampoco se cura sólo. Hay que poner manos a la obra, para que todo chico y chica tengan una alimentación saludable, base para estudiar, hacer cualquier actividad recreativa y tener una vida sana.    

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