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NOTICIAS / Educación

15 de diciembre, 2017

¿Vos quién sos? Lo que todos deberíamos poder responder

Millones de personas en el mundo no figuran en las estadísticas; oficialmente no existen. Si no se corrige eso no se pueden garantizar sus derechos.

Millones de personas en el mundo no figuran en las estadísticas; oficialmente no existen. Si no se corrige eso no se pueden garantizar sus derechos.


Eduardo Galeano, el escritor uruguayo que siempre se paraba en la vereda de los que no tienen el poder, nos contaba de “los Nadies”. Son los que no existen en las estadísticas, los que no son una preocupación para los Estados, no tienen un pupitre en la escuela ni tienen herramientas en una fábrica. Son eso, “Nadies”. Y el problema es que no son personajes de un libro ni creaciones literarias. Más allá de cómo se los llame, son actores de la realidad. Son personas como cualquier otra.

Según UNESCO hay 350 millones de personas, sobre todo chicos, chicas y adolescentes, que en las cifras globales sobre acceso a la educación podrían ser omitidas. Son millones de personas que viven en las calles o en zonas remotas. Son también los migrantes que se trasladan para sobrevivir y los indocumentados e inmigrantes ilegales que tuvieron la suerte de llegar a un país donde vivir, pero no de conseguir registro oficial. Según sostienen desde la ONU, encuestas de hogares, censos y registros de nacimientos y defunciones probablemente sólo sean precisos “para las poblaciones asentadas, visibles y con acceso a los servicios”. Si el sistema no los tiene registrados, ¿cómo van a ser respetados sus derechos? Todo derecho tiene implicancia sobre una persona, pero esa persona tiene que ser legalmente existente. No hace falta viajar kilómetros para encontrar esta realidad; en Argentina hay cientos de chicos y chicas que no tienen documento. Por eso no pueden ir al colegio, conseguir trabajo en blanco, hacer trámites y cuántas cosas más que a muchos nos parecen tan naturales. Misiones Salesianas señala que más de 263 millones de niños, niñas y adolescentes no acceden a la escuela. Sus nombres no figuran en la lista que un profesor o maestra leerá cada mañana revisando la asistencia.

Sabemos que la educación no es una opción, sino que debe ser una realidad para todos. Es por eso que se creó el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4. Es por eso también que el art. 26 de la Declaración de los Derechos Humanos señala: “Toda persona tiene derecho a educación”. Para eso, toda persona tiene que tener identidad, debe ser reconocida legalmente, debe ser real en los registros. Deben ser visibilizados los invisibilizados. Reconfirmamos a la educación como posibilidad de diseñar el futuro, de formar identidad y personalidad, de elegir quién ser y qué hacer . Si queremos que la educación sea universal, no podemos dejar a nadie afuera. Y para que eso pase, no puede haber personas que existan sin existir. Son vidas, son sueños, son sentimientos. Son capacidades que necesitan oportunidad. Todo joven necesita estar en un aula, formarse para trabajar, crecer con el deporte. Para eso, todo joven necesita primero ser reconocido y ocupar un renglón en el informe oficial.  

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