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Más aulas para seguir soñando juntos

El Colegio San Juan Bosco de Eugenio Bustos, Mendoza, se adapta para seguir educando a chicos y chicas.

El Colegio San Juan Bosco, en Eugenio Bustos, Mendoza, es una institución muy valorada por las familias, al punto de que ha sido necesario introducir un cambio estructural para que los chicos y chicas puedan seguir su camino educativo allí.

Hasta el momento el nivel primario se desarrollaba por las tardes, mientras el secundario lo hacía en las mañanas. En los últimos años, sin embargo, se fue observando que desarrollar la formación primaria en el turno tarde generaba grandes inconvenientes en las familias.

Debían organizar la vida familiar en función de los horarios de los hijos pequeños que iban al colegio en la tarde y de los hijos adolescentes que lo hacían por la mañana, además de las actividades extraescolares.Esto impactó en el descenso de la matrícula escolar, ante la imposibilidad de organizar los horarios. No obstante, lejos de quedar en un dato estadístico, se vio acompañado por una demanda activa de las familias de modificar el horario, ya que su intención es seguir enviando a sus hijos a la institución, ya que la formación académica y humana que ofrece la escuela es muy valorada.

Una decisión pensada y sentida

Ante este escenario, desde el Colegio San Juan Bosco se resolvió realizar el cambio de horario, trasladando la primaria al turno mañana, compartiendo franja horaria con el nivel secundario.

Este cambio fue muy bien recibido y será provechoso para las familias, ya que se promueve una mayor flexibilidad y organización familiar.

Sin embargo, plantea una nueva necesidad en pos de no sacrificar la excelencia académica y el desarrollo integral de cada estudiante.

Un nuevo desafío educativo

Dado que ahora el nivel primario y el secundario compartirán el mismo turno, se genera la necesidad de contar con más espacios adecuados para el dictado de clases y el desarrollo de actividades pedagógicas.

La escuela afronta la necesidad de adquirir nuevo mobiliario y acondicionar espacios para transformarlos en aulas. Desde Don Bosco Por Los Jóvenes respondemos a esta necesidad para garantizar la calidad educativa de 200 niños, niñas y adolescentes pertenecientes a familias de clase trabajadora.

El objetivo que nos une

El objetivo es equipar las nuevas aulas con pupitres, sillas, pizarras y una pantalla.

Las pizarras siguen siendo una herramienta clave para la enseñanza visual, permitiendo a los docentes reforzar las explicaciones con organizadores gráficos. Mientras que con las pantallas se busca generar espacios de aprendizaje más dinámicos, comprensibles e interactivos, sumando herramientas pedagógicas como videos educativos, presentaciones multimedia y recursos en línea.

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Los jóvenes son el futuro; acompañamos su presente

Acompañar este proyecto desde Don Bosco Por Los Jóvenes, a través de nuestros donantes mensuales y quienes se sumen a esta causa, no se trata solo de la adquisición de mobiliario, sino de asegurar que cada niño y niña tenga un lugar digno donde aprender, encontrarse con otros y crecer, en el marco de la formación salesiana que las familias eligen para sus hijos.

Es importante garantizar un ambiente de aprendizaje seguro y funcional, propicio para el desarrollo cognitivo, social y emocional de los estudiantes.

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