PROYECTOS / Acciones Misioneras y Pastorales

3 de Noviembre de 2021

En la Patagonia Don Bosco siempre está


La presencia misionera en Chos Malal, Neuquén, acompaña a más de 3.000 personas de 32 parajes.

Vivir en la Patagonia no es sencillo. A la precariedad a la que se encuentran expuestos se suman condicionantes externos como la falta de acceso a servicios (red de gas) y los climas extremos, especialmente frío en invierno.

Otro gran problema radica en la escasez de oportunidades de trabajo así como la dificultad para sostener procesos educativos. En pandemia, y durante el aislamiento, esto se profundizó al no contar con internet en muchos hogares y al no poder llegar los maestros a las casas y escuelas debido al clima o la complejidad de los caminos.

Estas historias cotidianas que muchas veces se desconocen son las que transitan junto a las familias los misioneros salesianos, quienes en distintas localidades del sur de Argentina acompañan a quienes viven más aislados.

Una de esas comunidades misioneras se encuentra en Chos Malal, de la que forma parte, por ejemplo, el P. Fernando Arce: “Es una alegría que se siga optando y sosteniendo esta presencia salesiana porque fue la opción que hizo Don Bosco hace más de 100 años de enviar a los Salesianos a la Patagonia”.

P. Fernando agrega que “atendemos una zona geográfica muy extensa”, lo cual se traduce en casi 600 KM que recorren para llegar hasta 30 parajes criollos y 2 con poblaciones mapuches, como Tricao Malal, El Cholar, Los Menucos, Huantraico, entre otros.

En cada uno de esos parajes se realizan acciones como visitas a las familias, a ancianos y enfermos; misiones solidarias junto a voluntarios; cooperativas; misas y catequesis, y también se comparten celebraciones de pueblos originarios.

Entre todas estas propuestas la educación también cumple un papel preponderante, con el fin de cambiar la perspectiva de futuro y brindar oportunidades a jóvenes y adultos. Además de los distintos grupos juveniles (Exploradores, grupos de Confirmación, entre otros) se acompaña a niños y maestros de escuelas rurales, con recursos materiales, becas para secundarios y presencia en momentos significativos.

“No tenemos ingresos propios, por lo que la Misión se sostiene gracias a los donantes que van acercando su ayuda”. La solidaridad permite llegar donde nadie llega.


,

Otras Noticias