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19 de Junio de 2020

"Nosotros somos todos de Don Bosco"


El 24 de junio es el Día del Exalumno Salesiano. ¿Cuándo nació esta fecha conmemorativa?

Carlos Gastini (1833 – 1902) fue uno de los primeros alumnos que vivió en el Oratorio de Valdocco y uno de los más entusiastas, siempre cercano a Don Bosco. Quiso ser religioso salesiano y recibió la sotana el 2 de febrero de 1851. Posteriormente optó por la vida laical y formó su familia. Nunca dejó de amar el Oratorio, su casa, y a Don Bosco, su papá.

Un homenaje que se volvió tradición

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Según las crónicas, Carlitos Gastini - a quien llamaban "el juglar de don Bosco" - fue a quien se le ocurrió la fiesta a Don Bosco en el Oratorio: “Tú, Gastini, serás el juglar de los salesianos hasta los setenta años. -Gastini, satisfecho, solía repetir después en sus poesías: -Yo seré el juglar de los Salesianos hasta los setenta años, me lo dijo papá Juan". (MB XVII, 154).

Gastini, junto a los demás “antiguos muchachos del oratorio”, fue el impulsor del homenaje que dio origen a la tradición de la fiesta del exalumno. El festejo consistía en declamaciones y cantos, testimonios y anécdotas en honor a Don Bosco, además de una comida o un brindis con un momento de oración. Eso se hacía cada 24 de junio. Era una fiesta para agradecer a Don Bosco lo que había hecho en sus vidas. Gastini había dicho en una ocasión: “Nosotros somos todos de Don Bosco. Aquí no hay nada nuestro, todo es suyo”.( MB XIII, 133) Desde aquel día hasta la actualidad perduró aquella iniciativa surgida del amor de esos muchachos a un sacerdote que había hecho lo indecible por ellos.

Exalumnos: un sentido de pertenencia

En estos días celebrar a Don Bosco como exalumnos nos trae ese recuerdo y nos ayuda a fortalecer la identidad y la pertenencia salesiana. Sabemos que no se reduce a lo local, sino que pertenecemos a una familia nacional y mundial. Estamos a kilómetros de distancia y provenimos de diferentes Casas (parroquia, escuelas, centros juveniles, oratorios, hogares, centros de formación profesional, etc); pero cuando nos encontramos sentimos esa corriente eléctrica que nos hace sintonizar de inmediato por manejar los mismos códigos. Cada uno de nosotros tiene experiencias personales cargadas de memorias y acontecimientos, de rostros de salesianos, de compañeros/as y de educadores significativos, de ocurrencias y anécdotas como alumnos/as y oratorianos/as. A veces, también es cierto, algunas cosas no fueron tan positivas. Sin embargo, cada cual aprendió algo importante en la casa de Don Bosco que lo marcó para siempre.

Lo que aprendimos lo compartimos orgullosos, porque todos sentimos el mismo cariño por “papá Don Bosco”. Carlitos Gastini, invitando a los exalumnos a unirse ante la muerte de Don Bosco, dijo: “Los invito a todos a que vengan a dar una prueba de nuestro afecto y de nuestro agradecimiento” (MB XVIII,687).

Nos encanta la experiencia educativa que vivimos y quisiéramos que muchos también la experimenten: llevamos a hijos/as, amigos/as y parejas a conocer esos lugares que fueron tan significativos en nuestra trayectoria vital. Es nuestra forma de mostrar el afecto y el agradecimiento.

Ya no estamos en la Casa salesiana pero nos quedamos con Don Bosco, porque él se quedó en nosotros para siempre.


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