Cada vez son más los que tienen menos
Fin de la pobreza es el Objetivo de Desarrollo Sostenible N°1 de las Naciones Unidas, una meta con miras al 2030. Si el cumplimiento de la misma era de por sí complejo, con los efectos de la pandemia – a nivel sanitario y económico – cada vez es más difícil.
Pobreza en el mundo y en Argentina
La pobreza extrema se estaba reduciendo progresivamente, en una tendencia que se sostenía año a año. No obstante, ya antes de la pandemia se había desacelerado este proceso; con la crisis actual se revertirán casi todos los avances logrados en los últimos cinco años.
Se estima que el COVID-19 empujará a entre 88 y 115 millones de personas a la pobreza extrema este año, afectando probablemente a entre 9,1 % y 9,4 % de la población mundial (en 2021 llegaría a 150 millones).
Si se considera la pobreza como un índice multidimensional, con variables como acceso a educación de calidad, atención de la salud, electricidad, agua potable y otros servicios esenciales, la proporción de pobres es aún un 50 % más alta.
En Argentina la situación presenta también indicadores preocupantes. Durante el primer semestre de 2020 la pobreza alcanzó al 40,9% de la población (18,5 millones de personas) y la indigencia al 10,5% (4,7 millones). Esta realidad afecta al presente y también al futuro, ya que alrededor del 56,3% de los niños, niñas y jóvenes de 0 a 14 años son pobres, al igual que el 49,6% de los jóvenes de 15 a 29.
El Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina proyecta que esta situación aún puede agravarse este año: la tasa de indigencia podría llegar al 13,6% de la población y la tasa de pobreza al 47,2%.
Una meta vigente
Los números son muy elevados pero aún el ODS 1 es un horizonte que siempre nos pondrá en marcha. En el contexto previo al COVID-19 ya era urgente promover el presente y futuro de los jóvenes a partir de acciones educativas, formativas y sociocomunitarias.
En el contexto actual de pandemia, por su parte, al profundizarse con rapidez las necesidades también las respuestas debieron adoptarse velozmente. Distribución de alimentos, cocinas comunitarias y el sostenimiento de las actividades educativas son algunas de las acciones con las cuales se busca seguir acompañando a los más vulnerables. Conscientes de que reducir la pobreza en el presente es una condición para lograr un mejor futuro, Por los Jóvenes – Don Bosco afianza su compromiso con la causa.
Fuentes:
